La importancia de desparasitar los gatos.

 
Seguramente tu veterinario te ha dicho que tienes que desparasitar a tu gato (posiblemente incluso te va mandando alertas de que toca desparasitar), pero ¿qué significa eso? Si quieres saber lo más relevante sobre parásitos y gatos, continúa leyendo.

 

¿Qué son los parásitos?

Un parásito es un organismo que obtiene su alimentación a través de otro ser vivo de distinta especie, ya sea viviendo en su interior o sobre su superficie.

 

los gatos pueden tener parásitos internos y parásitos externos Así pues, hay que distinguir entre dos tipos de parásitos que pueden tener los gatos:

 

Parásitos externos. También conocidos como ectoparásitos. Viven en el exterior del minino (sobre su piel o pelo, en las orejas, etc.). Los parásitos externos más conocidos son las temidas y molestas pulgas, que se alimentan de la sangre del gato escondiéndose entre su pelaje. En este grupo también están las garrapatas y los ácaros.

Parásitos internos. Como su nombre indica, viven en el interior del cuerpo del minino (corazón, aparato digestivo, pulmones, etc.). Los más comunes son los gusanos intestinales, las lombrices, los protozoos y los parásitos del corazón.

¿Los parásitos son malos para los gatos?

Tanto los parásitos internos como los externos pueden llegar a causar daño en el gato.

 

Si tu gato ha tenido pulgas sabrás que deshacerse de ellas no es una tarea fácil, e incluso hay animales sensibles que pueden desarrollar alergia a las picaduras de pulga y que ello desencadene en una dermatitis.vida de una pulga en gatos

 

Otros parásitos externos como la sarna o las garrapatas pueden llegar a ser muy dañinos para los gatos.

 

En el caso de los parásitos internos, son un problema común que afecta a casi todos los gatos en algún momento de su vida. De hecho, muchos gatitos pueden tener gusanos intestinales antes de nacer o en los primeros meses de vida.

 

Afortunadamente la mayoría de los parásitos pueden evitarse con ciertos tratamientos preventivos, o al menos evitar que se proliferen en exceso.

 

¿Por qué tu gato puede tener parásitos?

Como hemos comentado, los parásitos son muy comunes. Un gato puede tener parásitos externos porque estos organismos son parte del medio ambiente, y “aprovecharán” cualquier oportunidad para unirse a un anfitrión cómodo, como puede ser un tranquilo minino.

 

No es algo que se pueda evitar, pero sí se puede tener cuidado de vigilar que las zonas en las que viva el gato estén libres de pulgas o garrapatas. Esto es más sencillo si el gato solo vive en casa, pero mucho más complejo cuando tiene acceso al exterior, y muchísimo más común en gatos asilvestrados.

 

Los parásitos internos tienen numerosas formas de infectar al minino. Además de lo comentado anteriormente, muchos gusanos intestinales se contraen cuando el minino come larvas infectadas (a través de alimentos infectados o a través de un ratón, por ejemplo). Pero también pueden entrar en el cuerpo a través de la piel, la parte inferior de sus pies y por contacto directo con fluidos corporales infectados.

 

Seguramente tu veterinario te ha dicho que tienes que desparasitar a tu gato (posiblemente incluso te va mandando alertas de que toca desparasitar), pero ¿qué significa eso? Si quieres saber lo más relevante sobre parásitos y gatos, continúa leyendo.

 

¿Qué son los parásitos?

Un parásito es un organismo que obtiene su alimentación a través de otro ser vivo de distinta especie, ya sea viviendo en su interior o sobre su superficie.

 

los gatos pueden tener parásitos internos y parásitos externos Así pues, hay que distinguir entre dos tipos de parásitos que pueden tener los gatos:

 

Parásitos externos. También conocidos como ectoparásitos. Viven en el exterior del minino (sobre su piel o pelo, en las orejas, etc.). Los parásitos externos más conocidos son las temidas y molestas pulgas, que se alimentan de la sangre del gato escondiéndose entre su pelaje. En este grupo también están las garrapatas y los ácaros.

Parásitos internos. Como su nombre indica, viven en el interior del cuerpo del minino (corazón, aparato digestivo, pulmones, etc.). Los más comunes son los gusanos intestinales, las lombrices, los protozoos y los parásitos del corazón.

¿Los parásitos son malos para los gatos?

Tanto los parásitos internos como los externos pueden llegar a causar daño en el gato.

 

Si tu gato ha tenido pulgas sabrás que deshacerse de ellas no es una tarea fácil, e incluso hay animales sensibles que pueden desarrollar alergia a las picaduras de pulga y que ello desencadene en una dermatitis.vida de una pulga en gatos

 

Otros parásitos externos como la sarna o las garrapatas pueden llegar a ser muy dañinos para los gatos.

 

En el caso de los parásitos internos, son un problema común que afecta a casi todos los gatos en algún momento de su vida. De hecho, muchos gatitos pueden tener gusanos intestinales antes de nacer o en los primeros meses de vida.

 

Afortunadamente la mayoría de parásitos pueden evitarse con ciertos tratamientos preventivos, o al menos evitar que se proliferen en exceso.

 

¿Por qué tu gato puede tener parásitos?

Como hemos comentado, los parásitos son muy comunes. Un gato puede tener parásitos externos porque estos organismos son parte del medio ambiente, y “aprovecharán” cualquier oportunidad para unirse a un anfitrión cómodo, como puede ser un tranquilo minino.

 

No es algo que se pueda evitar, pero sí se puede tener cuidado de vigilar que las zonas en las que viva el gato estén libres de pulgas o garrapatas. Esto es más sencillo si el gato solo vive en casa, pero mucho más complejo cuando tiene acceso al exterior, y muchísimo más común en gatos asilvestrados.

 

Los parásitos internos tienen numerosas formas de infectar al minino. Además de lo comentado anteriormente, muchos gusanos intestinales se contraen cuando el minino come larvas infectadas (a través de alimentos infectados o a través de un ratón, por ejemplo). Pero también pueden entrar en el cuerpo a través de la piel, la parte inferior de sus pies y por contacto directo con fluidos corporales infectados.

 

¿Cómo desparasitar al gato?

No existe un solo método para la desparasitación, por lo que deberías escoger el más adecuado, y para ello la recomendación de tu veterinario de confianza será crucial.

 

Los métodos de desparasitación externa más comunes son:

 

Pipetas: se administran en la parte trasera del cuello del minino para que no alcance a lamerse. Solo con poner el líquido en esa zona es suficiente, sin extender. Existen varias marcas de pipetas, y cada una presenta formatos distintos y tiempos diferentes entre dosis. Incluso hay marcas que incluyen desparasitación interna y externa. Las pipetas se usan tanto como tratamiento como para prevenir, por lo que son un buen método de uso regular, especialmente para gatos que tienen acceso al exterior.

Pastillas o comprimidos: este tipo de método para eliminar pulgas se las pipetas pueden ser preventivas o para eliminar parásitos, tanto internos como externosadministra por vía oral y suelen actuar en la sangre, ya sea haciendo que la pulga muera al alimentarse de la sangre con producto, y/o que sus heces “se contaminen” para que mueran las larvas antes de nacer. Las pastillas antipulgas suelen usarse para casos específicos en los que se necesita un efecto rápido o, sobre todo, para gatas embarazadas o lactantes, o gatitos muy pequeños.

Sprays: se aplican mediante pulverización en todo el cuerpo del gato y no pasa nada si se lame. En cuanto a eficacia, es parecido a las pastillas, ya que elimina las pulgas de forma inmediata, pero su efecto dura unas 2-4 semanas. También se suele usar para gatitos, gatas embarazadas o gatas lactantes. Puede ser un método a tener en cuenta para algo rápido, especialmente en gatos a los que no es fácil administrar pastillas.

Champús especiales: se aplican en el baño del gato y, si son de buena calidad, pueden ayudar a eliminar las pulgas pero no son eficaces como tratamiento preventivo; así que normalmente no se usan solos. Suelen tener un precio bastante elevado.

Collares antiparasitarios: son collares que evitan que las pulgas se adhieran al pelaje del gato pero no son eficaces para eliminarlas ni duran mucho tiempo, pero si el gato no está acostumbrado a usar collar será difícil que lo tolere.

Los métodos de desparasitación interna no actúan como preventivos, sino que eliminan los parásitos ya existentes, así que su administración suele ser más regular. Los más habituales son:

 

Pastillas o comprimidos: se administran sin disolver y suele ser el método más utilizado.

Orales líquidos: pastas líquidas que se administran vía oral, sin aguja y directamente en la boca.

Pipetas: se aplican en la parte trasera del cuello del minino, y existen marcas que actúan tanto para parásitos internos como externos.

Inyecciones: las aplica el veterinario, pero no suele ser un método muy común.

También existen métodos naturales que no requieran de medicación, hablaremos de ellos en otro artículo.

 

Como ves, existen formas muy diversas con distintas funcionalidades. A simple vista parece que lo más común y eficaz es el uso de pipetas para desparasitación externa y las pastillas para desparasitación interna, pero será el veterinario quien deba determinar cuál es el método óptimo para tu gato.

 

¿Desde cuándo y cada cuánto hay que desparasitar?

El control de parásitos se empieza desde que el minino es un cachorro, normalmente sobre las 6-8 semanas de vida, a no ser que se haya tenido que hacer antes por haber detectado que ya tiene parásitos. Y se suele recomendar que, hasta que el gato cumpla 3 meses, se desparasite cada 2 semanas aproximadamente. Ahora bien, el veterinario será el que te dirá cuándo empezar y cada cuánto.

 

Respecto a la frecuencia en la que desparasitar a un gato a partir de los 3 meses: el lugar en el que viva, el tipo de vida y su edad determinarán cada cuánto hay que desparasitarlo.

 

La recomendación más generalizada es que se desparasite cada 3 meses, porque es lo que suele tardar un parásito en hacerse gusano.

 

Ahora bien, no tiene el mismo riesgo de contraer parásitos un gato doméstico que no tiene contacto con otros animales que un gato que tiene acceso al exterior, por ejemplo. Si bien un gato doméstico no está exento de contraer parásitos (a través del contacto con otros animales, alimentos, que nosotros mismos los traigamos en los zapatos, etc.) el riesgo es menor. En esos casos también hay veterinarios que aconsejan que la desparasitación se haga cada 6 meses.

 

Cómo saber si un gato tiene parásitos

las pulgas son parásitos externos visibles y molestos para los gatos. Los veterinarios suelen revisar la existencia de parásitos en los chequeos habituales de gatos, pero existen parásitos de tantos tipos que los síntomas pueden variar mucho y no ser siempre tan evidentes.

 

Algunas veces los parásitos externos pueden identificarse a simple vista, incluso nosotros mismos podemos revisar si hay presencia de pulgas o garrapatas. Por el contrario, los parásitos internos no son tan fáciles de detectar. Una forma que puede alertar de presencia de parásitos intestinales es la presencia de gusanos o larvas en las heces (o incluso restos en la piel que rodea el ano del gato). En esos casos, el veterinario procederá a solicitar un análisis de heces para determinar qué parásitos tiene el gato.

 

Algunos síntomas también pueden dar pistas de presencia de parásitos. En el caso de los parásitos externos, el minino puede rascarse o lamerse más de lo habitual y parecer molesto, y en el caso de parásitos internos (especialmente intestinales) puede haber cuadros de diarreas, vómitos, tripa hinchada, decaimiento, falta de apetito, etc.