¿Cómo podemos ayudar a un perro mayor para mejorar su calidad de vida?

El manejo del perro mayor debe adaptarse a los cambios que el envejecimiento conlleva. Pocos pequeños gestos pueden ayudar a que la convivencia con nuestro viejo amigo no sufra un desgaste.

 

Salud.

Cuidar al perro mayor implica mayor atención hacia su salud. Será importante aumentar los chequeos médicos, las analíticas para controlar el funcionamiento de los órganos y aparatos. Será importante evaluar la funcionalidad de los sentidos para interpretar comportamientos de inseguridad, miedo o mayor apego, aunque los animales pueden vivir reemplazando la perdida parcial o total de un sentido con la agudeza de otro.

Un examen neurológico evaluará posibles daños a nivel nervioso y la aparición de dolor que deberá ser manejado correctamente para asegurar una buena calidad de vida al animal.

Por otra parte cuidar la alimentación es fundamental. Tratándose de procesos crónicos de envejecimiento, podremos reducir su impacto proporcionando una alimentación equilibrada y rica en antioxidantes y prebióticos que ayudarán a reducir el envejecimiento celular y en algunos casos a facilitar la utilización de fuentes de energía más fáciles de captar por las células cerebrales. Podemos asesorarnos sobre todos estos temas con nuestro veterinario de confianza.

 

Ejercicio.

Un perro senior tiene la tendencia a reducir su actividad: pasa más tiempo durmiendo, se cansa más rápidamente, a veces rechaza los paseos.Es importante estimular una actividad física moderada, considerando que algún tipo de ejercicio no se adapta a un perro senior y evitando un estrés perjudicial.

Correr o llevar al perro a pasear en horas en las cuales no haya un calor o un frío excesivo representan medidas preventivas importantes, considerando el estado del perro más sensible a golpes de calor y a resfriarse.

No debemos forzar el animal: si no quiere hacer algunos movimientos como sentarse o tumbarse, no quiere subir o bajar las escaleras, puede ser que sea porqué tiene dolor y sufre de algún tipo de artrosis. También podemos notar que se cansa más y en este caso sería oportuno controlar su función cardiaca.

 

La actividad física favorecerá también la motilidad intestinal.

Será oportuno aumentar la cantidad de los paseos y reducir su duración: esto porque es posible que el perro mayor no pueda contener la orina como antes y así le proporcionaremos la posibilidad de salir más veces sin que se canse demasiado.

 

Paciencia y tolerancia

Entendiendo los cambios físicos que el animal experimenta en su edad senil, quizás sea más fácil por nosotros aceptar los cambios de comportamiento que manifiesta. Debemos aceptar que nuestro perro no quiera jugar como antes, que se canse, que necesita que lo cuidemos más y que entendamos sus posibles cambios de humor y de hábitos. Algunos manifestarán síntomas más que otros, tendrán menos interés por lo que pasa alrededor, pero debemos intentar no dejarlos solos en esta etapa, respetando su descanso pero también promoviendo un poco de indispensable ejercicio físico. Sobre todo los niños deberán ser instruidos para que no molesten mucho al perro mayor y respeten si quiere alejarse de sus juegos y de los ruidos.

 

Cuidados en el Síndrome de Disfunción Cognitiva.

En caso de Síndrome de Disfunción Cognitiva será importante consultar un veterinario que nos pueda aconsejar y prepararnos para afrontar esta enfermedad. A menudo los perros que padecen este síndrome, manifiestan desorientación, alteración del ritmo sueño-vigilia (por lo cual presentan más actividad en horas nocturnas), pueden eliminar orina y heces en casa en sitios no comunes, se demuestran ausentes y poco interesados, en algunos casos parece que tengan hasta alucinaciones, intentando pasar en sitios estrechos y quedándose atrapados, no obedecen las órdenes como antes, algunos pueden presentar agresividad o ansiedad por separación sin haber tenido nunca estos problemas.

Se deberán promover hábitos de vida sanos, ejercicio moderado que, según los estudios más recientes, facilitan el riego cerebral y estimulan las células cerebrales de la región del hipocampo, facilitando los mecanismos de la memoria.

Nutracéuticos y prebióticos se han demostrado útiles. Los más utilizados y estudiados son las vitaminas E y C, el Beta-caroteno y el Selenio, la L – Carnitina y Ácido Alfa lipoico, vegetales ricos en antioxidantes.

 

En estos casos sería importante consultar con un experto del comportamiento que indicará las opciones más adecuadas al caso y a la sintomatología del animal, pudiendo recurrir a terapias de tipo farmacológico.